In memoriam Dr Julio Galindo Alonso

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IN MEMORIAM DR. JULIO GALINDO ALONSO

Te echaremos de menos Julio.

Nuestra querida SOFCALE está de luto. La pasada noche de 27 de enero falleció nuestro querido amigo y colega Julio Galindo Alonso en paz, rodeado de los suyos y haciéndonos fácil e inolvidable su despedida a todos los que tuvimos la suerte de verle los últimos días.

Allá por el año 1992,  él y un grupo de amigos oftalmólogos, se reúnen con la idea de formar una Sociedad científica local en Castilla y León. Julio, desde el inicio es una persona clave para su mantenimiento corriendo de su mano durante muchos años la Secretaria y también la Presidencia de nuestra Sociedad, así como la organización de muchos de los congresos que hasta ahora hemos realizado. Pero lo más importante, va creando dentro de su junta directiva un espíritu que hace que en todos los encuentros no falte nunca casi nadie y que las personas que a lo largo de esos 24 años han ido renovando sus cargos sientan inmediatamente esa armonía. ¿Y como lo hace?; siendo un hombre culto, bueno y gran conversador, y sobre todo aportando y transmitiendo ese tono de moderación y de saber ver las cosas sólo por el lado positivo.

Durante los años que tuve la suerte de trabajar a su lado, se convirtió en un amigo “gran reserva” y en un referente personal, alguien que deja su importa gravada en todos aquellos que le han conocido. Nunca me habló de enemigos; a pesar de los roces personales y profesionales que surgen a lo largo de toda una vida, creo que no los tenía. Y recuerdo un reciente párrafo de su hijo Eduardo el día de su funeral: “en los cuentos que les contaba de pequeños, no había malos”. Esto resume su espíritu durante toda su vida y en todas sus facetas. Ahora que ya no está para llamarle o quedar y hablar de cualquier cosa, nos queda eso: su recuerdo, al que tenemos siempre que volver para ver las cosas por su lado bueno.

Las últimas semanas han sido muy duras. Le ha pillado la muerte por sorpresa y en plena juventud. Julio seguía lleno de proyectos con su familia, con sus amigos, con nuestra Sociedad… Su jubilación hace dos años no supuso más que un cambio de actividades, dedicando más a su familia y amigos, pero sin abandonar lo profesional, dedicándose en este ámbito a seguir transmitiendo sus conocimientos y experiencia a las generaciones más jóvenes.

Cuando ya todos conocimos la gravedad de su estado, fue decisión suya y de su familia que todos los que lo deseasen bajasen a despedirse de él. A pesar de la triste noticia y de que el tiempo que le quedaba era corto, Julio y su familia tuvieron la generosidad de compartir esos momentos con todos los que quisieron verle. Y además convirtieron un momento triste en algo inolvidable. Recuerdo el nudo que llevaba cuando iba a verle después de conocer la noticia, sabiendo que él era también consciente del poco tiempo que le quedaba. Qué duro fue todo el camino. Al abrir la puerta, me encontré a Julio sereno, sin sufrimiento. Hablamos de unas cuantas cosas de los trozos de vida que hemos compartido. Le di las gracias por haber sido mi amigo durante estos años. Me lo hizo muy fácil, como siempre, y de ese día que fue el último que le vi, me quedara para siempre uno de los recuerdos más bonitos que voy a conservar siempre. La conversación transcurrió con total naturalidad intercalando momentos alegres y otros más serenos. Vi su lado más humano, sus lágrimas mientras nos decía a Toñi y  a mí que tenía mucho miedo. Ya no cabía en ese momento ningún mensaje de esperanza porque él sabía que el desenlace sería inmediato.

La singularidad de la bondad de Julio ha sido palpable en el cariño que muchos de los que le querían le han transmitido en sus últimos días y una vez fallecido en el momento de su funeral. Muchos no han podido llegar a tiempo por estar lejos o por motivos variados. Pero todos los que le conocían hablan de él como alguien que no ha pasado desapercibido en sus vidas.

A nosotros nos deja un gran vacío, como amigo primero; como Presidente Consejero de SOFCALE también, aportando siempre su experiencia como organizador y como persona de actitud moderada. Su familia es la gran perdedora. Carmiña, Alicia y Eduardo han tenido la suerte de tener un marido y un padre excepcional. A ellos desde esta Sociedad les transmitimos nuestro más sentido pésame por la pérdida de Julio, y les hacemos partícipes de todas las muestras de cariño que hemos recibido desde su fallecimiento. Siempre formarán parte de esta gran familia que es nuestra Sociedad y siempre tendrán su apoyo incondicional. Son la familia de uno de sus miembros más ilustres.

Y la vida sigue. Cada uno seguiremos nuestro camino. Nos hubiese gustado mucho seguir caminado juntos otros cuantos años. Pero llego el momento de despedirnos antes de lo esperado.

Nunca te olvidaremos querido amigo. Algún día nos volveremos a encontrar. Y mientras tanto Julio, te echaremos de menos.

Jesus Alberto Piñuel González

Secretario de SOFCALE