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IN MEMORIAM

DR. JUAN  JOSE DE CASTRO MONTERO

 

BurgosSegovia, 7 noviembre 2015

Como buen gallego de nacimiento, Juanjo cursó sus estudios de Licenciatura en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela.

Finalizó también en Santiago la Especialidad de Oftalmología en 1974, año en que inicia su actividad profesional en nuestra Comunidad, Castilla y León, en la ciudad de Benavente. Trabajó en su Hospital y concretamente en el año 1986 obtuvo por oposición la plaza de Jefe de Sección de Oftalmología y en 1993 y también por oposición la de Jefe de Servicio. Por último, en el año 2006 accede al puesto de  Jefe del Servicio de Oftalmología del Complejo Hospitalario de Zamora. En ambas ciudades ejerció asimismo su actividad privada justo hasta unos meses antes de su fallecimiento.

Nuestra relación se encuentra unida a la oftalmología de Castilla y León siendo cada vez más intensa. Fue concretamente a partir de 1993, Año Fundacional de la entonces Asociación Castellano-Leonesa de Oftalmología (ACLOFT), cuando participó y de manera muy activa en su puesta en marcha.

En mi recuerdo perdurarán las numerosas reuniones en el seno de esta Asociación y sobre todo su permanente colaboración. De hecho fue el organizador de dos de las Reuniones Anuales de la ACLOFT. La primera de ellas, la que hizo la número XI en Benavente en el año 2003. La segunda es muy reciente. Fue la número XX y estando ya en Zamora en el año 2012, con el tema monográfico sobre Orbita. En ambas demostró su valía como organizador, logrando un doble éxito tanto científico como de asistencia.

Formó parte de nuestra Junta Directiva prácticamente desde su inicio. Ahora al meditar con pena sobre su pérdida me vienen a la memoria un montón de recuerdos ¡Cuántas veces hemos comentado problemas sobre nuestra especialidad, actividad profesional… que desgraciadamente ya no podremos compartir!

La última vez que nos vimos fue precisamente en la reunión que mantuvimos la pasada primavera la Junta Directiva de la SOFCALE en el Colegio de Médicos de Valladolid. Nunca pude imaginar que estuviese tan cerca el fatal desenlace.

Leí  alguna vez en el pensamiento de un clásico que una buena amistad es una gran suerte que nos acompañará toda la vida, pues solo el recuerdo ya genera el tiempo feliz vivido que refuerza los lazos que existieron.

Es la primera reflexión que tuve al conocer con tristeza inevitable tu fallecimiento. Nos dejaste demasiado pronto. Queda patente una plegaria con el merecido eterno descanso y dejo testimonio escrito de esa amistad.

Vaya en estas  líneas el sentimiento, tanto de los miembros de la Junta Directiva como la de todos los compañeros de la Sociedad de Oftalmología  Castellano Leonesa, a toda su familia y muy especial a su mujer Loli y a sus hijas Nerea y Marina y sirvan como un homenaje inolvidable a su memoria. Personalmente os pido un recuerdo y una oración.

 

Dr. José Luis Pérez Salvador

Presidente Consejero de la SOFCALE

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In memoriam

Dra. Julita de Miguel

 

Recuerdo que hace años vino a verme una residente de neuroftalmología que deseaba cambiar de especialidad porque “allí había demasiados aparatos”. No debió impresionarse mucho con los nuestros porque, efectivamente, se cambió.

Desde entonces la he visto esforzarse cada día en el trabajo y soñar con un futuro, siempre con su sonrisa algo melancólica. La he visto ilusionada con sus niños, con su vida. He vivido sus viajes a Palencia y su vuelta al Río-Hortega, sus dudas sobre qué subespecialidad le sería más adecuada y su día a día los últimos veintitrés años sin oírla nunca una palabra más alta que otra. Siempre fue una excelente compañera y una persona encantadora, una buena persona.

Aún recuerdo el día que me confió que quería hacer la tesis y me hizo el honor de pedirme que se la dirigiera. Fueron unos años de charlas, de tardes de ordenador y café en su casa discutiendo, contrastando, con sus niños correteando alrededor, tardes que se interrumpían a veces por la enfermedad de su padre. Recuerdo sus nervios el día de la lectura y su cara ilusionada y satisfecha al recibir las felicitaciones del tribunal.

Julita era una mujer normal, con una familia, marido, padres, hijos menores, y con un trabajo de oftalmólogo en el hospital Río-Hortega. Vivió sin dar importancia a su gran habilidad como cirujano, buena conocedora de lo provisional del saber médico.

Su enfermedad ha sido para nosotros un cursillo de cariño y humildad, porque resulta difícil asumir lo inevitable. Con ella hemos aprendido que la amistad puede ser solamente estar presente, intentar ayudar desde la certeza de nuestra impotencia pero con el convencimiento de que el ser humano necesita darse a los demás y recibir de ellos para vivir.

Como en el juramento hipocrático, los compañeros-amigos, que no hemos podido curar ni aliviar, hemos procurado al menos consolar. De ahora en adelante ya sólo podremos rezar por ella.

Descansa en paz, Julita. No te olvidaremos.

 (Dr. Galindo)

Hoy es un día triste en el Hospital Rio Hortega de Valladolid. Ha fallecido esta noche la doctora Julita de Miguel, joven y con muchas ganas de vivir. El cáncer de pulmón no se lo ha permitido. Sé que toda la gente que se formó y la que ha trabajado con ella lo van a sentir muchísimo. Siempre fue una buena bella persona y una estupenda compañera.

Descanse en Paz.

 

(Dra. Villanueva)