I CURSO DE ENDOSCOPIA DE VÍAS LAGRIMALES

Los días 3-4 mayo se realizó con éxito,  en el Hospital Universitario Rio Hortega, el 1er Curso de abordaje endoscopio de la via lagrimal.
Los Servicios de Oftalmología (Dra A Galindo, Dra V Marqués) y Otorrinolaringología (Dra De las Heras) del Hospital Rio Hortega de Valladolid. Contaron con la colaboración del  Dr J Santos, Otorrrino del Hospital Clínico Universitario.
El curso tuvo una parte teórica y además una parte práctica.

Información Oftalmológica se hace eco de las Jornadas de la SOFCALE

por cortesia de Información Oftalmológica

Información Oftalmológica se hace eco de la celebración de Santa Lucia en el Hospital de Burgos

Por cortesia de Información Oftalmológica

In memoriam Dr Julio Galindo Alonso

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IN MEMORIAM DR. JULIO GALINDO ALONSO

Te echaremos de menos Julio.

Nuestra querida SOFCALE está de luto. La pasada noche de 27 de enero falleció nuestro querido amigo y colega Julio Galindo Alonso en paz, rodeado de los suyos y haciéndonos fácil e inolvidable su despedida a todos los que tuvimos la suerte de verle los últimos días.

Allá por el año 1992,  él y un grupo de amigos oftalmólogos, se reúnen con la idea de formar una Sociedad científica local en Castilla y León. Julio, desde el inicio es una persona clave para su mantenimiento corriendo de su mano durante muchos años la Secretaria y también la Presidencia de nuestra Sociedad, así como la organización de muchos de los congresos que hasta ahora hemos realizado. Pero lo más importante, va creando dentro de su junta directiva un espíritu que hace que en todos los encuentros no falte nunca casi nadie y que las personas que a lo largo de esos 24 años han ido renovando sus cargos sientan inmediatamente esa armonía. ¿Y como lo hace?; siendo un hombre culto, bueno y gran conversador, y sobre todo aportando y transmitiendo ese tono de moderación y de saber ver las cosas sólo por el lado positivo.

Durante los años que tuve la suerte de trabajar a su lado, se convirtió en un amigo “gran reserva” y en un referente personal, alguien que deja su importa gravada en todos aquellos que le han conocido. Nunca me habló de enemigos; a pesar de los roces personales y profesionales que surgen a lo largo de toda una vida, creo que no los tenía. Y recuerdo un reciente párrafo de su hijo Eduardo el día de su funeral: “en los cuentos que les contaba de pequeños, no había malos”. Esto resume su espíritu durante toda su vida y en todas sus facetas. Ahora que ya no está para llamarle o quedar y hablar de cualquier cosa, nos queda eso: su recuerdo, al que tenemos siempre que volver para ver las cosas por su lado bueno.

Las últimas semanas han sido muy duras. Le ha pillado la muerte por sorpresa y en plena juventud. Julio seguía lleno de proyectos con su familia, con sus amigos, con nuestra Sociedad… Su jubilación hace dos años no supuso más que un cambio de actividades, dedicando más a su familia y amigos, pero sin abandonar lo profesional, dedicándose en este ámbito a seguir transmitiendo sus conocimientos y experiencia a las generaciones más jóvenes.

Cuando ya todos conocimos la gravedad de su estado, fue decisión suya y de su familia que todos los que lo deseasen bajasen a despedirse de él. A pesar de la triste noticia y de que el tiempo que le quedaba era corto, Julio y su familia tuvieron la generosidad de compartir esos momentos con todos los que quisieron verle. Y además convirtieron un momento triste en algo inolvidable. Recuerdo el nudo que llevaba cuando iba a verle después de conocer la noticia, sabiendo que él era también consciente del poco tiempo que le quedaba. Qué duro fue todo el camino. Al abrir la puerta, me encontré a Julio sereno, sin sufrimiento. Hablamos de unas cuantas cosas de los trozos de vida que hemos compartido. Le di las gracias por haber sido mi amigo durante estos años. Me lo hizo muy fácil, como siempre, y de ese día que fue el último que le vi, me quedara para siempre uno de los recuerdos más bonitos que voy a conservar siempre. La conversación transcurrió con total naturalidad intercalando momentos alegres y otros más serenos. Vi su lado más humano, sus lágrimas mientras nos decía a Toñi y  a mí que tenía mucho miedo. Ya no cabía en ese momento ningún mensaje de esperanza porque él sabía que el desenlace sería inmediato.

La singularidad de la bondad de Julio ha sido palpable en el cariño que muchos de los que le querían le han transmitido en sus últimos días y una vez fallecido en el momento de su funeral. Muchos no han podido llegar a tiempo por estar lejos o por motivos variados. Pero todos los que le conocían hablan de él como alguien que no ha pasado desapercibido en sus vidas.

A nosotros nos deja un gran vacío, como amigo primero; como Presidente Consejero de SOFCALE también, aportando siempre su experiencia como organizador y como persona de actitud moderada. Su familia es la gran perdedora. Carmiña, Alicia y Eduardo han tenido la suerte de tener un marido y un padre excepcional. A ellos desde esta Sociedad les transmitimos nuestro más sentido pésame por la pérdida de Julio, y les hacemos partícipes de todas las muestras de cariño que hemos recibido desde su fallecimiento. Siempre formarán parte de esta gran familia que es nuestra Sociedad y siempre tendrán su apoyo incondicional. Son la familia de uno de sus miembros más ilustres.

Y la vida sigue. Cada uno seguiremos nuestro camino. Nos hubiese gustado mucho seguir caminado juntos otros cuantos años. Pero llego el momento de despedirnos antes de lo esperado.

Nunca te olvidaremos querido amigo. Algún día nos volveremos a encontrar. Y mientras tanto Julio, te echaremos de menos.

Jesus Alberto Piñuel González

Secretario de SOFCALE

 

 

Carta de Navidad del Presidente

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In memoriam Dr Juan José de Castro Montero

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IN MEMORIAM

DR. JUAN  JOSE DE CASTRO MONTERO

 

BurgosSegovia, 7 noviembre 2015

Como buen gallego de nacimiento, Juanjo cursó sus estudios de Licenciatura en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela.

Finalizó también en Santiago la Especialidad de Oftalmología en 1974, año en que inicia su actividad profesional en nuestra Comunidad, Castilla y León, en la ciudad de Benavente. Trabajó en su Hospital y concretamente en el año 1986 obtuvo por oposición la plaza de Jefe de Sección de Oftalmología y en 1993 y también por oposición la de Jefe de Servicio. Por último, en el año 2006 accede al puesto de  Jefe del Servicio de Oftalmología del Complejo Hospitalario de Zamora. En ambas ciudades ejerció asimismo su actividad privada justo hasta unos meses antes de su fallecimiento.

Nuestra relación se encuentra unida a la oftalmología de Castilla y León siendo cada vez más intensa. Fue concretamente a partir de 1993, Año Fundacional de la entonces Asociación Castellano-Leonesa de Oftalmología (ACLOFT), cuando participó y de manera muy activa en su puesta en marcha.

En mi recuerdo perdurarán las numerosas reuniones en el seno de esta Asociación y sobre todo su permanente colaboración. De hecho fue el organizador de dos de las Reuniones Anuales de la ACLOFT. La primera de ellas, la que hizo la número XI en Benavente en el año 2003. La segunda es muy reciente. Fue la número XX y estando ya en Zamora en el año 2012, con el tema monográfico sobre Orbita. En ambas demostró su valía como organizador, logrando un doble éxito tanto científico como de asistencia.

Formó parte de nuestra Junta Directiva prácticamente desde su inicio. Ahora al meditar con pena sobre su pérdida me vienen a la memoria un montón de recuerdos ¡Cuántas veces hemos comentado problemas sobre nuestra especialidad, actividad profesional… que desgraciadamente ya no podremos compartir!

La última vez que nos vimos fue precisamente en la reunión que mantuvimos la pasada primavera la Junta Directiva de la SOFCALE en el Colegio de Médicos de Valladolid. Nunca pude imaginar que estuviese tan cerca el fatal desenlace.

Leí  alguna vez en el pensamiento de un clásico que una buena amistad es una gran suerte que nos acompañará toda la vida, pues solo el recuerdo ya genera el tiempo feliz vivido que refuerza los lazos que existieron.

Es la primera reflexión que tuve al conocer con tristeza inevitable tu fallecimiento. Nos dejaste demasiado pronto. Queda patente una plegaria con el merecido eterno descanso y dejo testimonio escrito de esa amistad.

Vaya en estas  líneas el sentimiento, tanto de los miembros de la Junta Directiva como la de todos los compañeros de la Sociedad de Oftalmología  Castellano Leonesa, a toda su familia y muy especial a su mujer Loli y a sus hijas Nerea y Marina y sirvan como un homenaje inolvidable a su memoria. Personalmente os pido un recuerdo y una oración.

 

Dr. José Luis Pérez Salvador

Presidente Consejero de la SOFCALE

In memoriam Dra Julita de Miguel

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In memoriam

Dra. Julita de Miguel

 

Recuerdo que hace años vino a verme una residente de neuroftalmología que deseaba cambiar de especialidad porque “allí había demasiados aparatos”. No debió impresionarse mucho con los nuestros porque, efectivamente, se cambió.

Desde entonces la he visto esforzarse cada día en el trabajo y soñar con un futuro, siempre con su sonrisa algo melancólica. La he visto ilusionada con sus niños, con su vida. He vivido sus viajes a Palencia y su vuelta al Río-Hortega, sus dudas sobre qué subespecialidad le sería más adecuada y su día a día los últimos veintitrés años sin oírla nunca una palabra más alta que otra. Siempre fue una excelente compañera y una persona encantadora, una buena persona.

Aún recuerdo el día que me confió que quería hacer la tesis y me hizo el honor de pedirme que se la dirigiera. Fueron unos años de charlas, de tardes de ordenador y café en su casa discutiendo, contrastando, con sus niños correteando alrededor, tardes que se interrumpían a veces por la enfermedad de su padre. Recuerdo sus nervios el día de la lectura y su cara ilusionada y satisfecha al recibir las felicitaciones del tribunal.

Julita era una mujer normal, con una familia, marido, padres, hijos menores, y con un trabajo de oftalmólogo en el hospital Río-Hortega. Vivió sin dar importancia a su gran habilidad como cirujano, buena conocedora de lo provisional del saber médico.

Su enfermedad ha sido para nosotros un cursillo de cariño y humildad, porque resulta difícil asumir lo inevitable. Con ella hemos aprendido que la amistad puede ser solamente estar presente, intentar ayudar desde la certeza de nuestra impotencia pero con el convencimiento de que el ser humano necesita darse a los demás y recibir de ellos para vivir.

Como en el juramento hipocrático, los compañeros-amigos, que no hemos podido curar ni aliviar, hemos procurado al menos consolar. De ahora en adelante ya sólo podremos rezar por ella.

Descansa en paz, Julita. No te olvidaremos.

 (Dr. Galindo)

Hoy es un día triste en el Hospital Rio Hortega de Valladolid. Ha fallecido esta noche la doctora Julita de Miguel, joven y con muchas ganas de vivir. El cáncer de pulmón no se lo ha permitido. Sé que toda la gente que se formó y la que ha trabajado con ella lo van a sentir muchísimo. Siempre fue una buena bella persona y una estupenda compañera.

Descanse en Paz.

 

(Dra. Villanueva)

Carta de Navidad del Presidente

Carta navidad